jueves, 24 de enero de 2008

Pensamientos de un Diseñador poco Inteligente (e hijo): Bienaventurados los que pueden ver.

El otro día estábamos Zeus y yo pinchando estrellas gigantes rojas, por eso de las supernovas que son muy bonitas, y me preguntó qué tal llevaba lo del diseño de nuevas especies.

La verdad es que ahora apenas me dedico a ello, de vez en cuando hago alguna ligera modificación y ya está. Recuerdo perfectamente cuando era un ingenioso, perfeccionista y atrevido diseñador. Qué tiempos aquellos. De mi brillante mente surgían a todas horas afilados acantilados, enormes océanos profundos, criaturas de lo más variopintas, unas con dientes, otras voladoras, otras con muchas patas, con aletas, peludas... ahhh... qué recuerdos, el inicio de la creación.

Muchos me criticaron injustificadamente. Decían que la mayoría de mis creaciones animales y vegetales eran defectuosas y al cabo de unos cuantos miles de generaciones acababan extinguiéndose. Envidiosos. Ellos apenas creaban nada, y cuando lo hacían no eran más que cosas raras que desaparecían casi al instante. A ver ¿cuanto duraron las arpías? ¿eh? ¿Y los pegasos? ¿eh? ¿cuanto? Además, que tan solo eran copy-pastes de mis sublimes creaciones pasadas por el Creatorshop. Malditos plagiadores. Y encima me critican. Lo que pasa es que son unos todopoderosos de tres al cuarto... Buda, Zeus, Odín y los demás. No tienen alma de artistas.

Ja, ja, ja! Recuerdo cuando les dejé con la boca abierta al ganar aquel concurso de animales tuneados. Todos quedaron asombrados ante mi genial creación, el Ornitorrinco. Ni basiliscos, ni unicórnios ni mantícoras. Ja, ja! La cara que puso el arcángel Rafael cuando le dije: “Rafa, tráeme un pato, un castor, un bicho de aguijón venenoso y un diplodocus, que hoy me siento inspirado”. Sí, iba a ponerle cola de diplodocus, pero se me acabó el hilo de coser, así que me limité a cortarle la cola al castor (la de más atrás). Je, je... qué ocurrente que era entonces.

Lo que más me duele ahora es toda esa panda de listillos, esos evolucionistas de pacotilla que niegan mi intervención en la creación de especies. Alegan fallos en algunos diseños, como lo del maldito nervio ocular que ha de pasar a través de las células receptoras. Si ellos supiesen lo complicado que es colocar toda esa maraña de nervios de manera ordenada sin reventar el globo ocular. El tiempo que hay que dedicarle para que no queden cables sueltos y todo funcione bien. Además, por aquella época andaba muy ocupado diseñando otras cosas de mayor interés como para dedicarme a tareas tediosas y complicadas, así que el diseño del ojo se lo dejé a mis ángeles becarios. Y claro, tenían sus límitaciones. Ya tendrían que darse con un canto en los dientes esos patanes científicos anti-yo por tener ojos que ven. Que no se quejen tanto, que podría haber sido peor. Mira los topos o los murciélagos. Tuve que acoplarles sistemas de percepción alternativos ante la cagada de los becarios. Y de las plantas, ¿que me decís? Ni siquiera tienen ojos!!! ¡Cria humanos! Malditos hijos de puta.

3 comentarios:

Nyarlathotep, el Caos Reptante dijo...

Señor PADRE,
Insisto en que espero no me pille rencor por no haberle escrito últimamente, y se tome una rebancha económica cuando vuelva a requerir sus servicios para la renta.
Por otro lado, he de admitir que su inventiva ha decaído considerablemente. Hoy en día, el principal argumento contra el Creacionismo es su falta de creatividad. Vamos!, si han creado más especies los de Atapuerca en unos años que usted en el último milenio!!

El Diseñador dijo...

Maldición!! Mira que les dije a los arcángeles que los bocetos y pruebas de humanos los enterrasen bien profundos y en un lugar sin actividad orogénica ni excesiva erosión!!

En cuanto a lo de PADRE, yo le pillaré siempre y cuándo tache la casilla de mi iglesia y rece un par de "Yo mismo nuestro"

F. Fireforje dijo...

Deduzco por sus sarcástico texto que profesa Ud el Pastafarismo.